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El blog del Español a través del Arte

Giotto y el cometa Halley

Giotto es el autor de los maravillosos frescos que decoran la Capilla de la Arena, construida en Padua bajo las órdenes de Enrico degli Scrovegni y consagrada a Santa María de la Caridad. Los frescos fueron pintados entre 1305 y 1306, y representan diferentes escenas de la vida de Cristo.

capilla scrovegni

Muchas veces nos hemos preguntado en clase por qué esta técnica se llama «al fresco». Y es que no es «fresco» de frío, sino de «recién hecho». Esta técnica consiste en los siguientes pasos: primero se cubre la pared con yeso e inmediatamente después se añaden varias capas de cal -eso se llama «revocar» la pared-. Cuando la última capa de cal está aún húmeda («fresca»), es entonces cuando se puede pintar sobre ella (es decir, con la pared «recién revocada»). Así, cuando la cal se seca, los pigmentos de los colores se quedan integrados químicamente en la pared y por eso perduran en el tiempo.

Una de las principales características de la pintura de Giotto es que el artista sitúa casi toda la escena en primer plano, presentándola de tal forma que la mirada del espectador cae dentro de la mitad inferior del cuadro. Así, nos podemos imaginar a nosotros mismos en el mismo plano que los personajes representados, y nos sentimos más cerca de lo que está pasando en la escena, tal y como podemos ver en el siguiente fresco que representa la entrada de Jesús en Jerusalén:

Entrada de Cristo en Jerusalen de Giotto

Uno de los frescos que Giotto realizó en esta Capilla es el de la Adoración de los Reyes Magos, situado en la fila central del muro este. Es una pintura que nos gusta mucho comentar en clase, principalmente por la misteriosa historia de la Estrella de Belén:

Giotto adoracion de los reyes magos

Como bien sabemos todos, los Reyes Magos se guiaron por el brillo de la Estrella de Belén para llegar hasta el lugar donde había nacido el niño Jesús. Fíjate en la pintura de Giotto sobre estas líneas. ¿Dónde está la estrella? ¿Ves algo brillante en el cielo?

Efectivamente, sobre el pesebre donde se encuentra la Sagrada Familia hay un objeto que brilla en el cielo; pero fíjate en su forma: no es la clásica estrella, es más bien una bola de fuego con una estela luminosa. ¿Te das cuenta?

Pues bien: parece ser que Giotto vio el Cometa Halley en 1301, y se inspiró de esa imagen para pintar su personal Estrella de Belén. Este famoso cometa orbita alrededor del sol y, cada 75 años, más o menos, es visible desde nuestro planeta. ¿Es una casualidad? ¿Vio o no vio Giotto el cometa, y lo representó en esta pintura? Sea como sea, la Agencia Espacial Europea (ASE según el acrónimo en francés, y ESA en inglés) bautizó con el nombre de «GIOTTO» a la sonda espacial que lanzaron en 1986 para estudiar el cometa Halley.

Qué casualidad, ¿eh?

sonda giotto

Si quieres ver estos magníficos frescos en persona, aquí puedes encontrar información para planificar tu visita a la Capilla Scrovegni:

http://www.cappelladegliscrovegni.it/

Espero que tengas una Feliz Navidad, y encuentres tu propia Estrella en el cielo.

Los colores

Los colores que están muy cerca en el círculo cromático se llaman “armoniosos”, tal y como estableció Michel Eugène Chevreul (1786-1889) en su teoría del color.

Van Gogh, al igual que sus contemporáneos los impresionistas, comprendía muy bien este concepto de armonía. Por ejemplo, fíjate en esta preciosa gama de amarillos, que van del oro viejo más intenso al amarillo claro más brillante: es una combinación que produce una sensación de armonía y calidez inigualable:

Sin embargo, los colores que están enfrentados en el círculo cromático –los complementarios– son los que no “pegan”, es decir, su combinación produce un resultado impactante, agresivo y un tanto vulgar; es el caso de la bata del pintor del Autorretrato de Kirchner.

Mira ahora Las amapolas de Monet:

El rojo resulta asombrosamente intenso contra el fondo verde, que parece ligeramente gris. Y es que el efecto de verdor en este cuadro no se consigue mediante el uso de tonos verdes, sino de tonos grises. Qué raro, ¿verdad? Esto es porque un gris rodeado de un color tiende a adquirir el matiz del complementario de ese color. Así pues, si tenemos en cuenta que el complementario del rojo es el verde azulado… un gris rodeado de rojo aparecerá como verdoso.

Si Monet hubiera pintado el campo de verde intenso, el efecto habría sido vulgar y “chillón”, en lugar de cálido y lleno de color.

Kirchner: Autorretrato con modelo

Ernst Ludwig Kirchner fue un maestro del Expresionismo alemán, tendencia artística que nació entre 1900 y 1925, y se manifestó principalmente a través de dos grupos:

  • Die Brücke (El Puente), y
  • Der Blaue Reiter (El Jinete Azul, en homenaje a todos esos caballos azules que cabalgan por los cuadros de Kandinsky).

El Expresionismo surgió como la reacción necesaria ante una sociedad en declive, sobre todo a causa de los horrores de la Primera Guerra Mundial. Los cuadros expresionistas muestran una realidad desagradable, opresiva, con personas desfiguradas, que sufren, y expresan su angustia con la cara y con todo el cuerpo.

El término «Expresionismo» se creó en la revista Der Sturm, de Berlín; también en esta ciudad había una galería del mismo nombre, donde estos pintores exponían sus trabajos. Este es uno de los cuadros que más éxito tienen en clase:

Kirchner autorretrato con modelo

Autorretrato con modelo, h. 1910. Óleo sobre lienzo, 150,5x100cm, Kunsthalle, Hamburgo.

Normalmente, los alumnos siempre «protestáis» por la bata que lleva el pintor, en primer plano. Y después, os fijáis en la mujer que está detrás, en segundo plano. Las descripciones suelen ser parecidas: «es fea», «no, no es fea, pero está triste», «qué va, es horrible»… Cuando pregunto por qué no os gusta la bata, todos decís lo mismo: «por los colores». ¿Y qué les pasa a esos colores? O, mejor dicho, ¿a la combinación de esos colores? Pues les pasa que son complementarios, y combinar este tipo de colores nunca funciona bien. Si cogemos un espectro de colores y hacemos un círculo con él, el naranja y el azul (un azul que tira a malva) se encuentran más o menos enfrentados: eso significa «ser complementarios»:

Espectro de colores complementariosLa combinación de colores complementarios tiene un resultado agresivo, y ataca un poco a la vista. Esa bata destaca tanto que no os deja ver los ojos del pintor, esos sí que son horribles… Míralos: son grandes, rasgados, mucho más grandes de lo normal, y completamente negros. Esa es una de las características del Expresionismo: la exageración o deformación de algunos elementos del cuerpo humano.

Los colores del cuerpo de la mujer tampoco están mucho «mejor»: parece que está sin terminar, los brazos están mucho más claros que las pierna, y las sombras de la cara la transforman en una especie de espectro. Y sus ojos son terriblemente tristes. Y aquí es cuando empezáis a darme hipótesis sobre lo que está pasando en el cuadro…

¿Dónde están?

¿Quién es esa mujer, por qué está posando como modelo para el pintor?

🙂

La dorada proporción

Euclides, en sus Elementos de geometría (h. 300 a.C.), escribió: «Una recta está dividida en media y extrema razón cuando la longitud de la línea total es a la de la parte mayor, como la de esta parte mayor es a la de la menor».

Y… ¿qué quiere decir esto?

Que el todo es a la parte, como la parte al resto. O, lo que es lo mismo: que las partes tienen que guardar un equilibrio y una simetría en relación con el todo.

Y ahí está, precisamente, la base de la belleza de las cosas: la proporción.

La proporción más perfecta parece ser la «dorada», la que se crea a partir del número Phi:

φ = 1,6180339…

Luca Pacioli, amigo del gran Leonardo da Vinci, escribió en 1509 todo un tratado sobre este número de oro, al que bautizó con el nombre de «divina proporción». El nombre «Phi» se lo puso Mark Barr a principios del siglo XX, por ser la inicial de Fidias, el célebre arquitecto del Partenón de Atenas (la letra «f» en griego se pronuncia «fi» y se escribe φ).

Pero antes, mucho antes de todo esto, otro Leonardo (de Pisa, o Pisano) escribió en 1202 un libro titulado Liber abaci, en el que defendía la mayor utilidad de los números arábigos (1, 2, 3, 4, etc.) frente a los romanos (I, II, III, IV, etc.) ¿Y quién era este Leonardo Pisano? Quizá lo conozcas más por su sobrenombre: Fibonacci.

Ahora sí, ¿eh?

Fibonacci realizó importantes aportaciones al mundo de las matemáticas, como su famosa «Serie de Fibonacci». Esta serie numérica es la solución al llamado «problema de los conejos», que dice así:

«¿Cuántas parejas de conejos tendremos a fin de año si comenzamos con una pareja que produce cada mes otra pareja, que procrea a su vez a los dos meses de vida?»

Para resolver este problema, Fibonacci elaboró esta tabla:

La columna final muestra el curioso comportamiento de esta serie numérica:  cada número es el resultado de la suma de los dos anteriores. ¿A lo mejor te preguntas por qué hay dos unos? Mira: el primer número de la serie es uno, y antes de él no hay nada, luego 1 + 0 = 1. Por eso el uno se repite:

1
1+0= 1
1+1= 2
2+1= 3
3+2= 5
5+3= 8
etc.

¿Y por qué hablamos de la Serie de Fibonacci en este artículo sobre la proporción áurea? Porque los números crecen siguiendo un patrón que está muy cerca de phi. Aparte de los usos matemáticos de la Serie (en los que no entraremos aquí), estos números tienen una inquietante relación con las proporciones de las cosas. Parece ser que toda la naturaleza, todo el universo, está creado siguiendo esta base proporcional. Las hojas de los árboles, o la estructura de un copo de nieve… todo crece mediante cocientes de phi.

Vamos a ver algunos ejemplos, pero primero tenemos que construir lo que se llama un «rectángulo áureo».  ¿Cómo se hace esto? Primero dibujamos un rectángulo cuyo lado más largo es el resultado de multiplicar el corto por 1,618.  Es decir, que la proporción entre los lados del rectángulo será phi, el número áureo:

Ahora tenemos que restar un cuadrado de la misma longitud que el lado corto, y así obtendremos otro rectángulo áureo igual al inicial:

Si hacemos lo mismo una y otra vez, obtendremos la siguiente figura:

Y ahora viene lo mejor: trazamos distintos cuadrantes de circunferencia de un radio igual al lado de cada uno de los cuadrados que hemos ido separando, con el centro en el vértice de cada uno de ellos, y ¡esto es lo que aparece!:

Bonita imagen, ¿eh? Es nada más y nada menos que una espiral, y la encontramos por todas partes en la naturaleza: en las conchas de los caracoles…

En las rosas…

En las piñas…

En los girasoles…

Hasta en las galaxias…

La Dama de Cabezo Lucero

Aquí tienes la Dama de Cabezo Lucero. Mírala bien. Si te digo que está en Alicante, ¿en qué museo la buscarías?

Museo Reina Sofía

Museo del Prado

MARQ

En clase hemos estudiado a una «compañera» suya: la Dama de Elche. ¿Recuerdas en qué museo está la Dama de Elche…?

¿¿A qué cultura pertenecen estas Damas??

Hay un detalle importante: mientras que la Dama de Elche está prácticamente intacta (a la derecha), la Dama de Cabezo Lucero (arriba) fue destruida casi en su totalidad. Lo que ves en la imagen es una reconstrucción magnífica, a partir de unos pequeños fragmentos del lado izquierdo de la cara (los que tienen un color más oscuro) y del collar que lleva alrededor del cuello.

Hay una cosa que tienen en común, aparte de los collares, y que forma parte del tocado. ¿Qué es…? Si recuerdas el nombre, te doy un punto extra.

🙂

San Baudelio de Berlanga

San Baudelio de Berlanga es una ermita mozárabe del siglo IX, que se encuentra en la provincia de Soria.

La ermita tiene dos espacios: una nave única y un ábside. En el centro de la nave hay una gran columna que se abre en ocho nervios en la parte superior, y a muchos estudiantes les parece “una palmera”.

San Baudelio de Berlanga es famosa por sus pinturas murales. Hoy en día esas pinturas se exponen, traspasadas a lienzo, en el Museo del Prado y diferentes museos de Estados Unidos (Boston, Indianápolis, Cincinnati y Nueva York).

Las pinturas son especiales por su temática, ya que es una de las pocas iglesias donde hay escenas profanas junto a escenas religiosas. Concretamente, son escenas de cacerías.

En un principio, nos preguntamos qué está pasando: ¿por qué hay escenas de cacerías en una iglesia? ¿No debería haber sólo escenas religiosas…?

En realidad, esas escenas tienen un significado religioso simbólico que nosotros, que vivimos en el s.XXI, no vemos. Pero en la Edad Media lo tenían mucho más claro. Vamos a ver un ejemplo:

Esta pintura se llama La Cacería de liebres.  ¿Ves las liebres…? Si miramos de izquierda a derecha,  vemos un hombre a caballo con un tridente en la mano, que está empujando a sus tres perros a atacar a dos liebres que corren delante. Sí, son liebres, aunque un poco «raras», como dicen los alumnos. Las liebres, en la simbología medieval, representan la concupiscencia. Por eso, el hombre quiere matarlas: quiere acabar con los vicios, o malas costumbres, ayudado de sus tres perros. El número «tres» también es especial, ¿no…?

Otro ejemplo, El Elefante:

Aquí hay un elefante con un castillo sobre su espalda. Es difícil reconocerlo, ¿eh? Pero fíjate que tiene trompa.
El castillo, en la simbología medieval, representa las enfermedades y miserias del hombre. Y el elefante, como dice el Fisiólogo,  simboliza la humildad, en relación con la persona de Jesucristo que, siendo el más grande, se convirtió en el más pequeño, y murió por salvar a los hombres. (¿Quién es el Fisiólogo…? Aaah pregúntamelo en clase 🙂 )

Aquí tienes más imágenes, pero estas ya las comentamos en clase:

Rafael en el Prado

A partir de junio, podemos ver una exposición sobre Rafael Sanzio en el Museo del Prado, organizada en colaboración con el Louvre.

Aquí tienes la información:

Exposición «El último Rafael»

El ídolo de los ojos

El Museo de Prehistoria de Valencia alberga la exposición «La mirada del ídolo», del 06/03/12 al 20/05/12, donde podemos ver tesoros como este ídolo oculado (es decir, con ojos), encontrado en un pueblo de Valencia (Ereta de Pedregal, Navarrés) en los años 40:

Según explica la ficha del Museo de Prehistoria de Valencia, la decoración oculada era frecuente durante el IV-III milenio a.C. en el sur de la Península, sobre todo en la zona de la actual Comunidad Valenciana.

Me recuerda a los pequeños ídolos del Templo de los Ojos de Tell Brak (en la actual Siria), excavado en los años 30, donde se encontraron muchas figuritas como estas, que datan del IV milenio a.C.:

Encuentra la información

Mira esta foto:
 

¿Dónde crees que podrías encontrar información sobre esta pieza…? Tienes tres páginas para elegir:

http://www.museodelprado.es/

http://man.mcu.es/

http://www.museothyssen.org/thyssen/home

¿Te has decidido ya…? Ahora tienes que encontrar la sección adecuada del museo. Busca toda la información que puedas sobre la pieza (nombre, cultura a la que pertenece, qué representa, etc.) y escribe una pequeña redacción para enviarme por correo electrónico.

Rubell Family Collection

Hasta el 17 de junio de 2012, la Fundación Banco Santander de Boadilla del Monte (Madrid) acoge la colección de arte contemporáneo de la familia Rubell, con obras de Warhol, Murakami o Baldessari, entre otros.

Visita virtual Rubell Collection

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